lunes, 14 de marzo de 2016

Antonio Mª Flórez en Letras


Mañana martes, 15 de marzo, leerá sus poemas en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres el escritor extremeño-colombiano Antonio María Flórez Rodríguez (Don Benito, 1959). Por su libro Desplazados del Paraíso (2003) recibió el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá y fue reeditado en 2006 por la Editora Regional de Extremadura. Será en el Aula 31 de la Facultad a las 12:00 horas.

martes, 8 de marzo de 2016

Últimos bares con Teresa


Estaba escribiendo mis apuntes sobre el libro de Ginés Pérez Navarro (Impresiones de un barman) cuando leí este viernes pasado en El Cultural  la novedad del documental de la página web Cultibar sobre los bares de la novela de Marsé Últimas tardes con Teresa. El documental se titula Últimos bares con Teresa y recorre cuatro lugares que están en la novela y que todavía hoy, con sus cambios, perviven. El «Delicias» del Carmelo («Ha mandado a un chiquillo a por un paquete de Chester en el bar Delicias», I.2); el «Escocés» de Sant Gervasi («A las seis estaba en el bar Escocés de la calle Mandri. No había casi nadie. Esperó a la muchacha durante tres horas. Deprimido y decepcionado, regresó a casa», I.2); el «Pastis» del Raval («Anduvo durante más de una hora y media, preguntó en el Saint-Germain (la voz cavernosa y entrañable quiso retenerle presentándole a una nueva camarera, una muchacha de rostro anguloso y férvido que aseguraba conocerle desde hacía años), en el Pastis, en el Cádiz, en Jamboree. La buscó en las cervecerías de la Plaza Real y en las Ramblas, ya sin esperanza de encontrarla.», III.5); y el «Restaurante Tibet» («Había recordado el Tibet, al pie del Carmelo. Rincón sofisticado (falsa cabaña, troncos barnizados, techo de paja, luz embotellada) en la terraza de una vieja torre de los años treinta convertida en residencia y restaurant. Un altavoz emitía una música suave. El sitio era tranquilo, solitario, y a Teresa le encantó. Ocuparon una mesa junto a la veranda que daba sobre la carretera, más allá de la cual se veían huertas y algarrobos, con una balsa de agua que centelleaba al sol como un espejo y una antigua masía que hacía años había sido apresada por la ciudad. Al atardecer verían el cielo encendiéndose sobre el Parque Güell, tras el cerro llamado Tres Cruces. Teresa estuvo largo rato admirando el paisaje, de codos en la veranda, junto a Manolo.», II.5). Los cuatro momentos y lugares de la novela articulan este documental que no llega a los diez minutos de duración, dirigido por Jordi Busquets, responsable junto a David Salvador y Víctor Solsona del guion, y que es muy agradable ver. Como es releer estos fragmentos de la novela y recordar que este curso volveremos sobre ella en clase.

jueves, 25 de febrero de 2016

Julián


Hace poco más de trece años le entregué su ejemplar de El trabajo gustoso porque salía en él. En ese trozo —«Paraíso Perdido»—contaba una conversación con varios alumnos. «Dicen —escribí— que un profesor les está tomando el pelo. Qué relativo. Me dan ganas de preguntar a Julián, que limpia los cristales sin perturbar a nadie. Un profesional. Lunes de nuevo […]» (El trabajo gustoso, 2002, págs. 77-78). Después de algo más de cuarenta años trabajando en la empresa de limpieza Limycon, Julián, el gran Julián, el «profesional», se jubila. Desde que nos vinimos a este edificio del campus, en 1999, ha formado parte activa y entrañable de la vida diaria de la Facultad y se notará su ausencia desde el primer día de marzo, su fecha prevista. En términos de información, sobre lo que sucede en la Facultad, será como perder cobertura, quedarnos en zona de sombra. Julián Ceballos Galeano (Plasenzuela, 1952) es el benjamín de seis hermanos varones, de los que viven tres. Uno de los fallecidos, con cuarenta y ocho años en 1997, fue Juan Ceballos, alcalde socialista muy querido de Plasenzuela desde 1979: —«Esto no hubiera pasado si estuviera vivo el alcalde», declaraba hace tiempo una señora al periodista Sergio Lorenzo de Hoy sobre el ruinoso estado de las cuentas del pueblo y las investigaciones de la gestión de algunos de sus cargos municipales. A Julián se le ilumina la cara cuando habla de su hermano y cuando se reafirma en sus fidelidades al PSOE —felipista e ibarrista— y al Real Madrid. Vive en Aldea Moret desde que vino a Cáceres en 1976, después de haber trabajado siete meses en la construcción de la central nuclear de Almaraz, recién casado y tras una mili de quince meses en Sanidad Militar. Aquí en Cáceres le nacieron los hijos, la parejita. Luego ya fue la limpieza su dedicación, en la Universidad Laboral, en la Facultad de Empresariales. Allí hizo «trabajo de mujeres»: limpiar suelos, mesas y encerados; que los cristales vinieron más tarde, cuando la antigua Facultad de Letras, a tiempo parcial. Y en el curso 1999-2000 ya fue uno más en el escenario de las mañanas que compartimos unos más que otros. Y él casi más que nadie. Yo no sé si hay algún profesor que Julián no conozca, aunque haya firmado el contrato ese mismo día; y a veces creo que sabe de dónde son todos y cada uno de los alumnos del aula 8, por poner un ejemplo. Puestos a exagerar, si algún día se pierden papeles  y archivos informáticos, Julián será nuestra memoria exenta. Que nos dure. Buen talante, de semblante curtido y amable, sobrio hasta donde uno conoce y dado a la conversación, Julián estaría dispuesto sin condiciones a ponerse a limpiar a destajo todas las ventanas de este país de la roña corrupta que no deja pasar la luz de la decencia. Y lo hemos hablado. Tiene una casa en el pueblo y un olivar al que da una vuelta todos los domingos que puede y al que mira como el terrenito de la felicidad futura. Que los disfrute.

martes, 23 de febrero de 2016

Cristián Gómez Olivares en Letras


De camino a la segunda edición de Centrifugados que se celebra este fin de semana en Plasencia, el escritor Cristián Gómez Olivares (Santiago de Chile, 1971) hará una parada en Cáceres para dar una conferencia sobre la poesía de Nicanor Parra en la Facultad de Filosofía y Letras este jueves 25 de febrero. A las 12:00 en el salón de actos. Cristián Gómez Olivares es profesor de español y de literatura hispanoamericana en la Universidad Case Western Reserve (Cleveland, Ohio. USA), poeta y traductor. Ha publicado, entre otras obras, Alfabeto para nadie (Valparaíso, Fuga, 2007), Como un ciego en una habitación a oscuras (México, Conaculta, 2005), Pie quebrado (Salamanca, Amarú, 2004), que fue Premio de poesía Víctor Jara, Inessa Armand (Santiago de Chile, La Calabaza del diablo, 2002) y Homenaje a Chester Kallman (Luces de Gálibo, 2010). Buena parte de su obra poética más reciente ha sido publicada por el sello extremeño Ediciones Liliputienses: La nieve es nuestra (2012, y Luces de Gálibo, 2015), Renga (2015). También con esta misma editorial publicó su traducción de la poeta americana Donna Stonecipher Cosmopolita.

martes, 16 de febrero de 2016

Javier Reverte en el Aula literaria José Mª Valverde


El escritor Javier Reverte (Madrid, 1944) intervendrá mañana miércoles 17 en el Aula literaria «José María Valverde» de la Asociación de Escritores Extremeños. Por la mañana, a las 12:15 horas, tendrá un encuentro con estudiantes de Secundaria y Bachillerato en el IES Javier García Téllez; y por la tarde, a las 19:15 horas, la habitual lectura pública en el salón de actos del Palacio de la Isla. El pasado mes de enero, Javier Reverte denunciaba que era uno de los primeros escritores a los que Hacienda solicitaba una importante suma de dinero —en su caso 121.000 euros— para «regularizar» la incompatibilidad por la legislación actual del cobro de su pensión de jubilado con los rendimientos por su actividad intelectual. De escándalo. Aunque mañana iremos a escucharle hablar de sus libros y de sus viajes, flotará sobre todos un aire de indignación.