Siento la muerte de Luis Goytisolo (1935-2026), el último de los hermanos escritores que tanto representaron en la literatura española contemporánea desde la posguerra; en la poesía José Agustín, y en la novela Juan y él. Estuvo en Cáceres en abril de 1986, como ya recordé hace unos años, y en aquella estancia José Luis Bernal y yo tuvimos una conversación con él que luego se publicó como entrevista literaria en el número 14 de la revista Residencia, ya en 1987. Algún día me referiré a un comentario que nos hizo, que le habría comprometido con su hermano Juan, y que me pidió que no contase. Ya fallecido, no tendría ninguna importancia y solo quedaría en una mera curiosidad, de índole literaria, claro está. En enero de 1987 había aparecido en Alfaguara la novela La paradoja del ave migratoria, una nouvelle que me interesó mucho como una especie de apéndice de la teoría narrativa de su gran tetralogía Antagonía, que inició Recuento (1973), siguieron Los verdes de mayo hasta el mar (1976) y La cólera de Aquiles (1979), y culminó Teoría del conocimiento (1981), todas publicadas inicialmente por Seix Barral. Lo planteado por Luis Goytisolo en aquellos cuatro libros —la presentación de diversos puntos de vista en la obra literaria, las reflexiones sobre el proceso creador, los esquemas especulares, el estilo analítico de acercamiento interpretativo a una realidad, la rigurosa planificación de la materia narrativa...— estaba, como un reflejo reducido comprimido, en La paradoja..., expuesto con una forma que incitaba al lector a un ejercicio de atención enemigo de las lecturas fáciles. Demasiadas veces se tachó a Luis Goytisolo de ser un escritor complejo y difícil, y siempre rechazó esa etiquetación defendiendo que él se proponía explicar un plan complejo, «y un plan complejo no se puede explicar con cosas simples», contó a Blanca Berasategui en una entrevista para ABC literario de promoción de aquella novela. Aquellas marcas de autor se veían claramente en su esbozo argumental: La paradoja del ave migratoria relataba las vicisitudes del rodaje de la película Ensayo General, de Gaspar López, basada en una novela titulada La paradoja del ave migratoria, que, a su vez, no era más que el desarrollo ficticio de la realidad expresada en el Diario Íntimo de Virginia Boada, la mujer de Gaspar. (Todo sin cursivas). Un mundo de perspectivas que desemboca —como en La cólera de Aquiles— en una figura clave de la novela y de toda la cosmovisión literaria que en ella se da: el último actor, el primer espectador, el cámara, el lector. «Ya le dije que las películas no salen como hongos; las películas dependen del cámara» (pág. 170). La paradoja del ave migratoria, recuerdo ahora en homenaje a Luis Goytisolo, es como esas cuantas tomas que constituyen al cabo Ensayo General, una ampliación progresiva del campo de visión hasta llegar al ojo que observa, que es el de la propia contemplación del lector en la página, partícipe necesario que cierra el mundo sugerido como una imagen retrospectiva a la búsqueda de un instante, inapreciable si no expandimos nuestra visión para aproximarnos al objeto. Paradójico. «El despliegue del helicóptero en la explanada exterior de Quinta Plasencia, su estruendoso ascenso sobre el contorno paisajístico todavía verdinegro: la casa con las luces apagadas, el jardín despejado, la vegetación todavía en calma, todo cada vez más abajo y más pequeño en un panorama cada vez más amplio que incluye al propio helicóptero, ahora sonando apenas en la distancia, contrastando con la paulatina palidez del cielo, una palidez que termina por confundirse con la característica blancura de la pantalla. Luego, tal si la pantalla se hubiera transformado en espejo, imágenes de la propia sala, del público que aplaude y se levanta y empieza a salir sin prisas hacia el fondo, algunos espectadores mirando todavía hacia la pantalla, Gaspar destacando en primer término según se movía transversalmente, según se acercaba al cámara, que aparecía sentado en el centro de la fila cinco» (pág. 169). Que la tierra le sea leve.
martes, 14 de julio de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario