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martes, 9 de diciembre de 2014

Contra el olvido de Alberti


© Mandello. ABC
El pasado 21 de noviembre, en el homenaje a Ángel Campos Pámpano en su pueblo, San Vicente de Alcántara, entre las lecturas que se hicieron, una niña pequeña llamada Aitana leyó —muy bien— uno de los poemas de Rafael Alberti dedicados a su hija, Aitana Alberti León (Buenos Aires, 1940). Cuando terminó el acto, me acerqué a ella, con su madre —que también leyó un poema necesario de Gabriel Celaya—, y le dije que me había gustado lo que había leído, y que yo había conocido, no hacía mucho, a la destinataria de aquel poema, a Aitana Alberti, que había estado en Cáceres en noviembre de 2010, cuando vino a la presentación de la edición de la novela de su madre, María Teresa León, Contra viento y marea, que preparó Gregorio Torres Nebrera y que publicamos en la Universidad de Extremadura. Me he acordado de aquello cuando he leído la llamada de atención de Hilario Jiménez en su blog sobre lo que ha escrito hace unas semanas Carlos Carabaña a propósito de que Rafael Alberti no tiene quien lo estudie. También me he acordado de aquello que se escribió hace tiempo de la arboleda al olvido. Ay. En la fotografía publicada en ABC el año pasado, María Teresa León, Rafael Alberti y su hija Aitana, en La Gallarda, Punta del Este (Uruguay), hacia 1948. Por cierto, este sábado se cumple el vigésimo sexto aniversario de la muerte de María Teresa León.

miércoles, 2 de abril de 2014

Luigi Giuliani


El viernes 28 de marzo me despedí de un compañero. Ya tiene uno años bastantes para haber despedido a colegas que se han jubilado o que se han trasladado de universidad por razones personales, y también para haber estado en funerales de maestros y amigos; pero lo que he experimentado estos días y el viernes he representado sin público es insólito y lamentable: despedir a un compañero que se va porque no tiene trabajo, no tiene clases que dar, debido al desmantelamiento de los estudios de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en nuestra Facultad de Filosofía y Letras. La escasa docencia de esta área en la Universidad de Extremadura y el número de profesores titulares no permite a Luigi Giuliani (Roma, 1962), después de casi catorce años de servicio a esta Universidad, dar más que unas pocas horas durante unos pocos meses y le propone reubicarse en algún otro centro para impartir materias más o menos afines. La Universidad de Extremadura deja ir a un excelente profesor y prestigioso investigador. Y más, pues llegó a Cáceres en el año 2000 y desde ese momento no ha dejado de aportar a esta ciudad su tiempo y su experiencia para fomentar la literatura y la lectura, el teatro y la música. Desde diciembre de 2003 organizó los terceros lunes de cada mes un Reading, una sesión de lecturas de textos propios o ajenos de los participantes que en poco tiempo logró un fiel grupo de seguidores. Fundó y dirigió el Festival Irish Fleadh, que aún pervive y que celebró ya su décima edición. En colaboración con el Festival de Teatro Clásico de Cáceres promovió las jornadas «Texto/Escena», que fueron un provechoso complemento de la programación teatral del festival; y testimonió su afición al teatro en las críticas que publicó en el diario Hoy en varias temporadas. Desde su área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, organizó durante diez años el Taller de Estudios Textuales, en el que colabora el grupo de investigación Prolope de la Universidad Autónoma de Barcelona. Luigi Giuliani, representante de España en la dirección de The European Society for Textual Scholarship, es editor de Lope de Vega, de los Poemas del soldado y poeta del siglo XV Juan de Tapia, de las Tragedias de Lupercio Leonardo de Argensola, de los Sonetos de Giuseppe Gioachino Belli; ha escrito sobre Juan de la Cueva, sobre la parte de comedias como género editorial, y va a ser, sin duda, uno de los investigadores que más va a aportar al estudio de un libro como Roma, peligro para caminantes, de Rafael Alberti. Yo, realmente, creo que esto no le importa a casi nadie de mi entorno universitario. Pasará, y punto. A mí sí me importa. Y a muchos estudiantes de Teoría de la Literatura que han pasado por nuestra Facultad, a los que siempre he escuchado palabras elogiosas sobre Luigi. También a la Universidad de Perugia (Italia), que le ha propuesto dar sus clases allí.