Soleá, con Estrella al fondo
Algo así como «El ser más maravilloso que podía existir sobre la tierra», dijo el otro día, en la entrevista de Siluetas, Estrella Morente de su padre. También habló sobre su hermana Soleá, que es licenciada en Filología Hispánica porque su padre le dijo: «Primero estudia una carrera y luego yo te hago un disco». Y la hija cumplió. Por Soleá, que creo que todavía no ha cumplido los 27. Su hermana Estrella dice que su formación en Filología Hispánica, una carrera «tan importante», permitirá a la artista «conocer aún más la literatura y seleccionar un texto bueno de un texto malo». No me parece mala opinión sobre los estudios filológicos. Desde luego, distinta a la que leí en otra entrevista, en Quimera, al escritor Juan Francisco Ferré, que vino a decir que la filología es lo peor para la creación y la literatura. Yo, que me considero filólogo, conocí a Ferré —su escritura— gracias a Juan Goytisolo, y no hace mucho participé en un acto académico de defensa de un trabajo sobre su novela Providence. Y no me pareció tan dañino para la literatura ni para la creación. Más bien, al contrario. Por cierto, creo que Ferré tiene la misma licenciatura que Soleá Morente. Me quedo, pues, con la consideración de Estrella Morente sobre «conocer aún más la literatura y seleccionar un texto bueno de un texto malo».







